El desahucio de Maricarmen y las movilizaciones por la vivienda han puesto en primer plano una realidad urgente: el miedo a perder tu casa, abandonar tu barrio y quedarte sin un lugar donde vivir.
Para las madres que criamos en solitario, esta crisis tiene barreras añadidas. A los alquileres inasumibles, las fianzas y las exigencias económicas se suma el rechazo por nuestra situación familiar o por tener hijos e hijas.
¿Cómo construimos un hogar estable si nuestra familia se convierte en un motivo para cerrarnos la puerta?
Las reivindicaciones del Decreto Maricarmen, frenar los desahucios sin alternativa, congelar los alquileres y garantizar la continuidad de los contratos, conectan directamente con lo que necesitan nuestras familias: asequibilidad, protección y estabilidad.
Para una madre sola con hijos, perder la vivienda puede significar también alejarse del colegio, de quienes ayudan con la crianza y de la red que permite sostener el trabajo y los cuidados.
Desde MSPE reclamamos que las respuestas a la crisis de la vivienda incorporen a las familias monomarentales:
🏠 Reconocimiento como grupo específico en los objetivos del nuevo decreto.
🏠 Alquileres asequibles y más vivienda pública.
🏠 Medidas que tengan en cuenta a los hogares con una única persona responsable de la crianza.
🏠 Protección efectiva frente a la pérdida del hogar.
🏠 Medidas frente al rechazo por ser madre soltera o tener menores a cargo.
Ser madre soltera NO nos hace menos fiables. Tener hijos e hijas NO puede ser excusa para cerrarnos la puerta a una vivienda.
Nos sumamos a la reivindicación de una vivienda digna. Nuestras familias también necesitan poder entrar, quedarse y vivir.