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MSPE por IAD

Mi nombre es Lucía tengo 41 años y un niño que tiene 4 años. Siempre he tenido claro que antes de que mi reloj biológico se parase con pareja o sin ella quería ser madre, que no quería llegar a ser una viejecita frustrada y que al menos tenia que intentarlo,  si me quedaba embarazada y conseguía que mi mayor sueño se convirtiese en una realidad  como así ha sido pues fantástico, ahora tengo a mi hijo que es el rey de mi vida y el sol que cada mañana ilumina mi día.

Esperé a compartir mi maternidad con esa persona que una sueña y recorrer el camino de la maternidad de su mano, pero no quería seguir esperando,  tenia 36 años y me planteaba que posiblemente encontraría a un hombre que no querría tener hijos, porque ya los tuviese de una relación anterior ó porque no le gustasen los niños y yo era algo a lo que no estaba dispuesta a  renunciar. Llego un día que me dije “ha llegado el momento”, se lo comunique a mi familia que habían oído una y mil veces la frase de “antes de que mi reloj …” así que en lugar de recorrer el camino con una persona lo hice con cinco y desde luego con las que lo compartí de una manera superespecial fue con los dos grandes pilares de mi vida que son mi madre y mi hermana.

Plantearte tener un hijo es una decisión que tienes que meditar mucho y  tener muy clara y os puedo asegurar que en mi caso,  es la mejor decisión que he tomado en toda mi vida. Sabia que el tratamiento podía ser caro  y largo,  pero también tenia claro que lo iba a conseguir, durante algún tiempo ahorre para hacerlo, pero si no hubiese tenido el dinero, lo habría pedido, ¿Quién no ha pedido dinero para una casa, para una obra, para un coche, para un viaje, para ponerse pecho o hacerse una liposucción, en definitiva para cumplir un sueño?  ¿Por qué no iba yo a pedir dinero, para hacer un tratamiento y tener un hijo?

La primera vez que fui a la clínica era Febrero de 2006 y mi hijo nació en Enero de 2007, tuve suerte me quede embarazada en el primer ciclo de  IAD,  cada vez que miro a mi hijo doy gracias a la medicina, y sobre todo a esa persona anónima que hizo que el mayor sueño y deseo de mi vida se haya convertido en una realidad,  gracias a él tengo un hijo que es la alegría de mi vida, le deseo lo mejor que le pueda pasar, que termine su carrera ó que encuentre un buen trabajo, que nunca le falte de nada en esta vida y por supuesto le deseo que algún día también viva en primera personal la experiencia más maravillosa de la vida ver nacer a sus hijos y  que pueda comprobar la alegría que algunas  mujeres más hemos sentido gracia él.

David ha cambiado mi vida, ahora soy más feliz, tengo un niño alegre y para mí como madre que os voy a decir “pues que es el más guapo del mundo”. Ser madre, me ha hecho entender cosas que antes no entendía,  ahora valoro mucho más el esfuerzo y la dedicación de mi madre por cada uno de sus hijos  y si antes la quería con locura, ahora  la quiero más si cabe. 

En mi casa,  con  mi familia ó amigos hablamos con total normalidad sobre la maternidad en solitario, donante ó padres biológicos, hablamos sobre nuestros amigos de la asociación que solo viven con su mamá, en definitiva esta creciendo oyéndonos  hablar de una forma muy cariñosa y con muchísimo respeto sobre este tema. Ya han empezado su preguntas sencillas de igual manera mis respuestas son sencillas acordes a la edad que tiene, supongo que según vaya creciendo esas preguntas serán más profundas y yo le daré todas las explicaciones que necesite y contestaré a todas sus preguntas. He guardado toda la documentación para que un día la pueda ver, además escribí un diario que comienza en el día que le comunique a mi familia mi deseo de empezar el tratamiento y termina el día de su nacimiento, quiero que sepa y entienda lo que me llevo a tomar la decisión más importante y más bonita de mi vida,  vivir la maternidad en solitario acompañada de mi familia (por supuesto), y lo que sentí durante el tiempo que el estuvo dentro de mi de cuerpo. 

Todo el mundo se empeña en decir lo valiente que soy por haber decidido vivir una maternidad en solitario, y yo les digo que cuento con el apoyo y la ayuda de mi familia que desde el primer día  participó de mi sueño, de mi ilusión, me acompañó en cada visita al médico,  en cada prueba y en cada ecografía, y sobre todo cuento con el apoyo incondicional de mi madre,  estuvo agarrando mi mano en el paritorio y le dieron a mi hijo para que ella lo pusiese entre mis brazos,  yo le digo “mamá, todavía no le has soltado”,  ella le cuida mientras yo trabajo y le adora, bueno se adoran mutuamente, la verdad es que tengo mucha suerte de contar con todos y cada uno de ellos,  pero con mi madre además puedo compartir este momento tan importe de mi vida. 

Me siento orgullosa de  mi  decisión  y  sobre todo del fruto de esa decisión que es mi hijo David al que adoro, perseguí un sueño y se convirtió en realidad, si tú que estás leyendo esta historia tienes un sueño, lucha por él.

Lucía (Madrid)

MSPE de un niño de 4 años.