MSPE por Adopción

Siempre había imaginado mi vida con hijos, desde muy pequeña. Quería ser madre, y ser madre joven. Me emparejé joven, me fui a vivir joven con mi novio... y me separé joven.

Y cuando llegué a los 30, me di cuenta de que mi vida me gustaba. Mi trabajo, mis libros, mis amigos, mi barrio, mis viajes. Y que empezaba a apetecerme tener un hijo.

Mi primera opción fue la reproducción asistida. Quizás porque había vivido la experiencia de adopción, muy dura, de unos amigos; quizás porque siempre había esperado que mis hijos crecieran en mi vientre.

Llegué a visitar varias veces una clínica de reproducción asistida, y no me gustó lo que vi. El dinero que se iba en cada visita. La disponibilidad que se me exigía – estar a horas fijas en días concretos, ¿cómo me organizo en el trabajo para hacerlo? El paternalismo del médico. La incertidumbre del resultado.

Yo no necesitaba que mis hijos llevaran mis genes, me dije. Y aún así, lloré por la pérdida de ese bebé que no crecería en mi vientre. Tres cosas me parecieron dolorosas: no poder acunarlo siendo un bebé, no llevar ropa de embarazada y no escoger su nombre.

Y un día de principios de 2004, entregué la solicitud de adopción. 3 meses más tarde me llamaron para hacer los cursos.  Mi hijo mayor había nacido menos de una semana atrás,  aunque lógicamente, esto no lo sabía.

En la adopción fue todo rodado. Tardé unos días en escoger país (Etiopía), pero cuando lo escogí supe que no podía ser otro. En la obtención del CI no me sentí nada cuestionada, sino acompañada. Y lo que se me hizo más duro fue la espera, que visto desde ahora no fue tan larga... 2 años y medio desde el inicio de todo, pero que entonces se me hizo eterna.

Un día de julio me llamaron para comunicarme que me habían asignado un niño de 2 años, guapísimo, tremendísimo, y que lloraba en todas las fotos como una magdalena. 6 días más tarde, me fui a buscarlo, acompañada del abuelo, mientras dejaba al resto de la familia organizándolo todo: montando la habitación, comprando ropa... por superstición, no había adelantado nada.

Al día siguiente de llegar a Addis, conocí mi hijo mayor.

Tenía claro desde el principio que quería más de un hijo; al menos dos. De hecho mi pretensión era adoptar a 2 niños de golpe, pero cuando hice el CI, me dijeron que ni hablar... lo agradecí cuando conocí a mi hijo mayor y me di cuenta de que necesitaba toda la atención que pudiera darle, y más. 1 año y medio después de su llegada, presenté la segunda solicitud, también para Etiopía. La espera había aumentado, pero no me importaba. Pensé que cuando llegara su hermano, mi hijo tendría 7 años y yo podría optar a un niño algo mayor, de 3 o 4.

Pero cerraron Etiopía para monoparentales y tuve que buscar otro país... no había ni de lejos tantas opciones como 3 años antes, y al final me decidí por Marruecos. En Marruecos puedes ir a buscar un niño cuando tienes todos los papeles, y aunque yo habría preferido esperar, después del cierre de un país, no quería arriesgarme a otro... y me fui. Me fui detrás de una pareja amiga que me dijeron que, en el orfanato de su hijo, había un niño de 18 meses listo para ser adoptado. Después de 6 semanas en su pueblo natal, se convirtió en mi segundo hijo.

Ana (Barcelona)

MSPE de dos niños de 6 y 3 años

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